La Tengo, No La Tengo.

Caracterizado por su humor cargado de venezolanismo es un cortometraje en el que se refleja la vida amorosa de un joven en sus veintitantos, con la arquetípica relación de “panas”, compañeros fieles con los que cuenta para sus más osadas ocurrencias, sumándole a esto una reciente ruptura amorosa, lo que hace que la historia tenga tintes de comedia-romántica.

A medida que se desarrolla estas divertidas situaciones que se le presentan a Dani, se le van sumando nuevos personajes que le aportan coherencia y sentido de realismo a la historia, como es el caso de Carla, quien resulta ser una buena distracción para su corazón roto, la cual luego sería desplazada por Andrea, la chica que ve en todos lados.

La selección de planos resulta ser bastante apropiada, añadiéndole dinamismo a las escenas, y las acompañan al ritmo y velocidad en el que estas se están desarrollando. Lo mismo pasa con la música, melodías acústicas van de la mano con el estado anímico en el que se encuentran los personajes, también sirven de ambientación, un buen ejemplo de ello es la fiesta en el departamento donde asiste Dani.

La tengo, no la tengo resulta ser un buen ejemplo de una comedia con el tinte apropiado de suspicacia y ocurrencia, no dejando de lado el manifiesto de que el compañerismo y buena amistad pueden hacer de las situaciones más tristes una aventura que termina en superación.

Inception | Escena: Café.

Inception es una película del año 2010, dirigida, producida y escrita por Cristopher Nolan, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Marion Cotillard. Es necesario recalcar el maravilloso trabajo de Nolan en todas sus facetas, pues, asumió un reto no muy posible para muchos directores, cumplir distintos roles durante una producción audiovisual.

La escena que se analizará específicamente será la del café parisino, en donde Cobb (Leonardo DiCaprio) y Ariadne (Ellen Page), una joven estudiante de arquitectura contratada por él para construir el mundo de los sueños caminan por las calles de París y finalmente se sientan en las afueras de una pequeña panadería.

En esta escena, Cobb le explica a su aprendiz su misión de implantarle una idea a la víctima del sueño, logrando mantener los detalles físicos y no logre percibir la diferencia entre el sueño y la realidad, y lograr así que la idea quede grabada en el subconsciente. Ariadne intrigada le pregunta cómo podrá retener y recrear tantos detalles en el sueño de la víctima y Cobb le responde que mientras se está dormido los sueños se sienten reales. Es justo acá cuando la escena presenta el conflicto.

Cobb luego de haberle dicho a Ariadne que en los sueños nunca se recuerda el principio, este le pregunta: “¿cómo llegamos aquí?”, al no recordar, ella logra entender que están soñando, la intensidad que logró transmitir Nolan es impresionante. Jugando aquí con distintos elementos:

La banda sonora y la mezcla de sonidos juegan un papel elemental en esta escena, pues la música melódica y ritmos del intenso violín se detienen y los sonidos naturales de la calle son lo único que adorna la escena hasta que el sueño comienza a colapsar y ahora son los efectos visuales que toman la batuta, pues las explosiones que suceden a su alrededor son alteradas con una increíble lentitud, lográndose detallar las hojas y libros volando a su alrededor, todo esto provoca la desintegración del sueño, provocando que Ariadne finalmente despierte.

La impecable labor de post-producción y montaje son admirables que se pueden determinar en los 180 segundos que dura esta escena, que seguro se habrá llevado una gran parte del presupuesto. Christopher Nolan definitivamente logró con Inception refirmar su posición  dentro de los grandes del cine de esta década.

Closer | Personaje: Alice Ayres.

Personalmente, mi película favorita de todos los tiempos, y es su simpleza, una historia integrada por cuatro personajes y situaciones tan identificables con personas reales que logran que las imágenes de la pantalla se tornen palpables y ciertas. Closer es una película del 2004, dirigida por Mike Nichols, y protagonizada por Jude Law (Daniel Wool), Natalie Portman (Alice Ayres), Clive Owen (Larry Gray) y Julia Roberts (Anna Cameron).

La escena de entrada se convierte en una bella manera de presentar a los primeros personajes, Daniel y Alice, quienes sin palabras logran transmitir emociones en el espectador y una hermosa melodía acústica interpretada por Damien Rice es el componente que toca la fibra. Una larga y seductora mirada que se cruzan son el primer contacto de su apasionada y tormentosa relación.

Alice es una joven bailarina erótica norteamericana recién mudada a Londrés, quién desde el principio emana aires de misterio y aventura, durante el desenlace de la historia se va conociendo su romántica fuerte personalidad. En cada etapa de la relación entre Daniel y Alice se van desflorando partes de “verdadera” identidad.

A medida que avanza la historia, se percibe que Alice tiene sueños frustrados y su percepción de la vida es un poco distinta a lo que la mayoría llamaría “normal”, lo que le aporta un ligero tinte de oscuridad al personaje. En un punto de la película, inmersa en su tristeza de haber roto su relación con Daniel, Alice decide volver al baile erótico, y aquí se cruza con Larry, un hombre que había conocido anteriormente, y este no la logra reconocerla de inmediato debido al maquillaje y peluca que ella llevaba puesto.

Luego de un rato, este decide preguntarle el nombre y ella responde: “Janes Jones”, convencido de que es Alice, la soborna con dinero y ella sigue respondiendo que su verdadero nombre es “Janes Jones”. Y no es hasta el final de la película que se resuelve este misterio, Alice estuvo mintiendo sobre su nombre a Daniel, con quien tuvo una relación de cuatro años.

El final de la película vuelve a estar musicalizado por Damien Rice, donde se ve a Alice, caminando como lo hacía al principio del filme, pero sin nadie con quien cruzar miradas. Una magnífica manera de cerrar esta maravillosa historia.