La Tengo, No La Tengo.

Caracterizado por su humor cargado de venezolanismo es un cortometraje en el que se refleja la vida amorosa de un joven en sus veintitantos, con la arquetípica relación de “panas”, compañeros fieles con los que cuenta para sus más osadas ocurrencias, sumándole a esto una reciente ruptura amorosa, lo que hace que la historia tenga tintes de comedia-romántica.

A medida que se desarrolla estas divertidas situaciones que se le presentan a Dani, se le van sumando nuevos personajes que le aportan coherencia y sentido de realismo a la historia, como es el caso de Carla, quien resulta ser una buena distracción para su corazón roto, la cual luego sería desplazada por Andrea, la chica que ve en todos lados.

La selección de planos resulta ser bastante apropiada, añadiéndole dinamismo a las escenas, y las acompañan al ritmo y velocidad en el que estas se están desarrollando. Lo mismo pasa con la música, melodías acústicas van de la mano con el estado anímico en el que se encuentran los personajes, también sirven de ambientación, un buen ejemplo de ello es la fiesta en el departamento donde asiste Dani.

La tengo, no la tengo resulta ser un buen ejemplo de una comedia con el tinte apropiado de suspicacia y ocurrencia, no dejando de lado el manifiesto de que el compañerismo y buena amistad pueden hacer de las situaciones más tristes una aventura que termina en superación.

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